Historias que dibujaron mi vida detrás de un papel
Siempre me he sentado frente a mi mesa, a contemplarla como un mar abierto y nunca he buscado ni fama, ni reconocimientos, pero eso llega para bien o mal, los pichinguitos se van volviendo conocidos y aquellos dibujos que uno hace por amor, se vuelven casi una obsesión en la gente, luego esa imagen de tu rostro que aparece en el diario, por cuestiones editoriales y políticas del periódico, llega el momento en que la gente te reconoce en la calle, te saluda, en casos extremos se toman fotos con uno y le piden autógrafos, y también hay amores platónicos, esos amores que se casan, tienes hijos y luego te las encuentras en algún lugar y con la nostalgia derrotada te dicen, “allí guardo una carta que nunca se la envié”… historias así me suceden, y me quedo en silencio, entonces agradezco a Dios el haberme dado ese don de no decir nada, cuando no hay nada que decir. Yo entre tantas historias, tengo seis, y las recuerdo siempre, talvez no hallan sido las mejores, pero son las que mas recuerdo. ****
. En 1994, fui llamado al juzgado de letras por una demanda, me asusté porque en ese entonces en el país estaba desprestigiada la prensa, ahora también, pero en ese entonces yo era muy joven y creía que el mundo se desboronada por cada amenaza en mi contra. Fui con los abogados que me facilitó el periódico y al llegar el juez me explicó que no era algo tan serio, pero de todas maneras me asuste. La demanda la interpuso una señora del sur del país, una maestra de educación casi jubilada, la señora pedía cárcel por estafa, pues según ella, yo en mis caricaturas del sábado describía los números de lotería, y ella los compraba religiosamente durante muchos años, hasta que hipotecó la casa y en ese momento la perdería con un banco. Yo la había estafado. Así que me tocaba todo le peso de la ley. El juez se rió, mi abogado, también, sin embargo yo no, pues me quedó siempre ese sabor amargo de la esperanza perdida, yo que siempre quise llevar sueños a los demás nunca me imaginé poner números en mis dibujos. Es verdad que las orejas de mis personajes parecen un 6, que las narices parecen un 9, que en las manos llevan los 5 dedos, que los ojos son torcidos como un 8 y que la flor tiene 4 pétalos… Todos, pero nunca he sumado tantos números para llegar a sueños millonarios. La profesora entendió, nunca mas la volví a ver, no se si aun cree en los números. Yo ya no creo, pero a veces compro un pedacito de lotería para entender la esperanza ajena… Y soy feliz. **** . En 1997, tuve una nueva cita del juzgado de letras de Tegucigalpa, igual me asuste y también me acompañaron los mismos abogados del periódico, No era nada, solo tenía que declarar en contra de un señor que hacia caricaturas en los aeropuertos, y las firmaba con mi nombre, alguien lo denuncio y yo era el más afectado. No interpuse ninguna demanda, ni siquiera lo conocí, pero la policía me mostró las caricaturas decomisadas, y los objetos que había comprado con dicha oficio usurpado con mi firma. Yo igual, no hice nada para que fuera a la cárcel, no me importó tanto ese hecho, pues el hombre tenía talento, pero no le quedaba tiempo para hacerse reconocido como tal. Lo que mas me pareció curioso, es que él había comprado una casa, mantenía una esposa y dos niños, tenía vehículo y vivía cómodo, dibujando con mi firma, yo sin embargo, no tenía, ni casa, ni vehículo, y casi no tenía ni donde dormir, Dibujando con mí firma original. ****
. En el año 2003, en una feria del municipio de Morocelí, donde tengo familia, llegue por la tarde a disfrutar de la feria patronal, llegue al parquecito, me senté en una banca, contemple el pueblo, la gente era feliz, así que era bonito el aquel ambiente, sin embargo cuando me levanté de la banca y caminé un par de metros, me salieron al paso aproximadamente unos 15 militares de verde, varios con pasamontañas, y me rodearon, yo me paralicé y en un segundo recorrí todas las caricaturas que había hecho en esos días, y no encontré ninguna que podría molestar a la suprema autoridad. No me dijeron nada, yo casi levanto las manos y me tiro a la grama, pero el corazón me quede petrificado en ese segundo. Entonces entre la muchedumbre verdeolivo apareció un oficial que parecía ser el jefe y me dijo sin tapujos: “que significa don Víctor se suicida a la s tres de la tarde”? La vida me volvió, y agradecí en silencio a aquel viejito que reinvente hace ya tantos años y le puse ese nombre por la historia feliz de mi padre que se llamaba Víctor y que se suicidaba con palabras duras contra esta vida. Yo no le explique eso, solo le dije, -pues significa que estoy vivo… no se si entendió pero se rió y le firmé mi nombre en el reverso de una facturita que el sacó de su cartuchera. **** . Una navidad del año 2001, fuimos a un templo del consumismo con mi familia, mi mama, mis sobrinos, y mi hermana Jenny, que ya se fue, ella andaba con su bebe, Brissa Celeste, y me la dio a mi para que yo la anduviera en el coche, en eso andaba, jugando y cantándole canciones que ya olvide, cuando me encuentro con una familia numerosa y me piden autógrafos y dibujos y lo hice con alegría, siempre me alegra que un niño me pida un dibujo, dibújame el ñeco, así que lo hice. Me despedí y cuando volví a mi puesto ya no estaba ni Brissa ni el cochecito, casi me vuelvo loco y busque a mi familia y tampoco sabían nada, se armó el escándalo y los guardias buscaron a la niña, por fin a los 20 minutos se encontró el coche y a la niña dentro de una tienda, nadie supo como llego allí. Nunca más me volvieron a confiar a ningún niño. Mi hermana me dijo llorando con su Brissita en los brazos: -A vos te importa más ese cipote careto del ñeco que tu sobrina. No supe que decir, nunca responderé esa pregunta que quedó en el vacío de mi abismo sentimental por los niños. **** . Una noche turbia y gris de 2004, venía conduciendo por Comayagüela a eso de las 9 de la noche, venía de una exposición de arte y al cruzar por la primera avenida, llegue a un alto, me detuve un segundo, bajé el vidrio para ver si aparecía un vehiculo veloz por allí, y en esa fracción de segundos apareció un grupo de prostitutas muy alegres y me dijeron: “hola mcdonald, que dicen esas caricaturas”. Yo no supe que decir, solo les dije hola, y me dijeron adiós. Manejé casi sin marcha pensando en eso, eran jóvenes y bonitas que en una esquina, me sonrieron, con la esperanza de ser alguien fuera de sus momentos, cuando no tienen el corazón alquilado, y decirme que agarran el diario y ven mis caricaturas. Entonces supe que mi lucha diaria llegaba a la gente explotada y ellos me apreciaban, yo aun hoy, no se que diría, y a veces cruzó por esa calle y las busco con la mirada, y ellas con la tristeza de su oficio me dicen adiós con la mano, y yo con soledad de mi oficio, también les digo adiós. **** . La mañana de un lunes del año 1995 llegue al diario, subí las 37 gradas y entre a mi oficina, me senté, vi los periódicos, saque mi libreta anote las payasadas de los politiqueros, y busque un par de noticias internacionales, a ver como estaba la matanza en Sarajevo, luego me puse a dibujar, en ese preciso momento tocaron la puerta, una compañera me dijo: te busca una muchacha, yo la hice pasar y ella se senté frente a mi con los ojos perdidos. - Vengo de parte de mi mama, ella quiere usted le firme un álbum con recortes de periódicos de sus caricaturas, quiere se lo dedique, me dijo. Esta bien, le dije- encantado de hacerlo, pongámonos de acuerdo y tráigamelo acá. -Es ahora, debe ser ahora, mi mamá está en el hospital san Felipe que queda a unos 20 metros de su oficina.
Esta bien, así que me fui con ella, entramos y la señora estaba en cama, se alegró, me abrazó y me dio el álbum, yo casi se lo pido de regalo, había caricaturas mías desde que yo me inicie en este oficio, desde 1986, cuando el ñeco estaba chiquito, estaba allí desde su nacimiento el pijiriche, era todo muy ordenado, las caricaturas de los gobiernos estaban por años, casi lloro de la alegría de ver mi historia en esos papelitos recortados con tanto amor. Le firme el álbum, le escribí una carta bonita de agradecimiento, y Me fui a la oficina. Ese mismo lunes, 3 horas mas tarde cuándo yo ya terminaba mi caricatura diaria se me apareció la muchacha de nuevo para decirme que su mamá se había muerto feliz, que lo único que ella quería era conocerme. Ella tenía un cáncer terminal. Ese mismo día paso todo, fue algo que me impacto. Ya no suelo ir al periódico a dibujar, dibujo en casa, no me gustan las noticias malas, ni buenas, no me gustan las sorpresas, dibujo a solas y no abro cuando me tocan la puerta. **** Cartas marcadas De decenas de cartas manuscritas y correos electrónicos que me han llegado con preguntas curiosas, o alabando mi trabajo o insultándolo, entre tantas, recuerdo muchas… Por ejemplo, la de una familia de residencial las lomas -donde todo lo bueno crece- que se retiraba como suscritores del diario por que yo era comunista, de otra de un colegio que me pedían una docena de computadoras con internet, y en ese instante que abrí la carta, ni siquiera había comido por la crisis existencial del dinero. Otras cartas en donde me pedían cuadernos para sus hijos, de una que me dio mucha nostalgia, que me pedió una frase mía, para una lápida de su esposo amado, cartas de amores adolescentes, de una muchacha que me pidió matrimonio, sin mas palabras, solo diciéndome que me conocía, que me había visto, que le gustaban mis dibujos y ya… nunca supe quien fue, de una quinceañera que lo único que quería era que yo estuviese allí en su cumpleaños y los papas me escribían solicitando el favor para que asistiera, o la de un pobre hombre encarcelado sabrá Dios porque cosas, que le gustaba don Víctor y me pedía una caricatura, la carta la envió desde la prisión y yo le dedique esa caricatura a él, desde mi otra cárcel… Pero las que más me impacto fue la de una muchacha, que tenía problemas con su familia, era muy educada, de una letra linda, con una buena ortografía y con una historia muy triste Ella tenia 21 años, y nunca antes había visto mis caricaturas hasta el día en que decidió quitarse la vida, segundos antes reviso sus papeles y entre ellos encontró un periódico que ella guardo por unas recetas de lechugas, curiosamente al reverso de la hoja suelta aparecen mis caricaturas –según me lo contó ella en la carta- y le pareció que mis dibujos les daba esperanza y no quería irse de este mundo sin preguntarme porque se suicidaba don Víctor, a ver si se parecía a los motivos de ella, eso me lo escribió literalmente… era una carta anónima, sin firma, ninguna dirección de remitente. Yo la leí desesperado, como podría escribirle y explicarla la vida desde la esperanza inventada por los dibujos?, como hacerlo?, pues entonces le dedique una caricatura esperanzadora, para que ella la mirara al sábado siguiente y esperar noticias de ella… fue inútil, hasta hoy, nunca mas volvió a escribirme, no se que paso en su vida, que hizo… donde esta? Si ella aun viviese, espero que entienda que la vida es solo una historia contada al revés y que uno la descubre cuando hace cualquier cosa para no arrancarse la vida misma, solo por amor a no perder las cosas hermosas de este mundo, esa es mi magia, esa es mi trampa que yo le puse a mi historia para no arrancarme la vida, como lo deseaba hasta hace poco. Esa carta también frenó mi suicidio. |